| Luis de Lezama Barañano |
Párroco |
Soy sacerdote de la diócesis de Madrid desde 1962. Después de mis trabajos en las parroquias de Chinchón, Vallecas, Carabaña, en el Seminario Diocesano y en Arzobispado tengo la gran alegría de ser designado por su Eminancia el Sr. Cardenal Arzobispo D. Antonio María Rouco Varela para iniciar esta nueva parroquia de Santa María la Blanca.
Puedes leer más información y las cartas de nuestro párroco, aquí
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Luis José Tamayo Oriol |
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Actualmente estoy finalizando mis estudios de Licenciatura en Espiritualidad en la Universidad Pontificia de Comillas.
Me incorporo este curso al equipo de la Parroquia de Samta María la Blanca, y con mucha ilusión espero compartir todo lo que Dios me ha dado con todos vosotros.
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| Juan María Laboa |
 Soy Juan María Laboa, ordenado sacerdote hace cuarenta y dos años y con ganas de encontraros y conoceros. He enseñado Historia de la Iglesia durante treinta y cinco años en la Universidad de Comillas, y durante los mismos años he acompañado a numerosos estudiantes universitarios a lo largo de su itinerario humano y religioso. Acabo de jubilarme en la universidad, pero continuo con las mismas ganas, con el deseo de colaborar en el fortalecimiento de una sociedad más fraterna y esperanzada. Con vosotros. |
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José Juan Domínguez |
Nacido en 1975. Cura de la diócesis de Ciudad Rodrigo (2001).
Estudiante de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Incorporado a la Parroquia en 2007.
Un cordial saludo a los conocidos, con el deseo de seguir haciendo comunidad, y una bienvenida sincera a los que os asomáis por primera a la parroquia.
¡Que Dios os bendiga!
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Óscar Alonso García |
Estimado lector. Tu párroco me ha pedido una líneas de presentación. ¿Qué decirte?. Soy un joven sacerdote abulense que está desarrollando su tarea pastoral entre vosotros, en el colegio y parroquia Santa María la Blanca.
Crecí en Santa María del Berrocal (Ávila). Mis estudios han estado vinculados a las ciudades de Ávila y Salamanca.
Espero y deseo que durante este tiempo podamos conocernos, hablar de Dios y muchas más cosas y ¡cómo no! Ayudarnos mutuamente.
Un afectuoso saludo.
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